¿Sufres de sudoración excesiva? Conoce aquí la solución

La hiperhidrosis es una enfermedad que afecta entre el 1% y 2% de los chilenos, y conlleva un severo deterioro de su calidad de vida. Especialista de Nueva Clínica Cordillera nos explica cómo tratar dicha patología.

La hiperhidrosis, que popularmente se conoce como sudoración exesiva, es una enfermedad producida por un sobre funcionamiento del sistema nervioso simpático, que estimula excesivamente las glándulas sudoríparas, lo que termina provocando el molesto síntoma de sudoración exesiva.

Al respecto, el Dr. Fernando Benavides, cirujano toráxico de Nueva Clínica Cordillera detalló que esta patología puede ser generalizada o localizada. “La primera afecta a todo el organismo. Mientras que la localizada afecta a algunas zonas en particular, situación que hace que sean buenos candidatos a la cirugía”.

Entre las hiperhidrosis localizadas que son candidatas a la cirugía, se encuentran la hiperhidrosis palmar y/o axilar y/o craneofacial.  Sobre las causas de esta enfermedad, el especialista sostuvo que existen factores genéticos y raciales. “Hay razas con más hiperhidrosis: la raza asiática tiene mayor incidencia de esta enfermedad, afectando entre un 3 a un 4% de la población. En nuestro país, se estima que la incidencia es entre un 1 a un 2%”.

Se clasifica como hiperhidrosis primaria, que es la que se somete a cirugía, la hiperhidrosis que no tiene causa conocida.  Esta se suele iniciar en la adolescencia, entre los 10 y 15 años. A juicio del cirujano, las características que permiten identificar esta patología son básicamente clínicas. “Pacientes que consultan por un exceso de sudoración palmar, axilar o craneofacial permanente, todo el día y, prácticamente, todos los días del año, independiente del clima y de las condiciones de vida y que afectan de forma muy importante su desempeño en general”.

La sudoración excesiva conlleva un deterioro de la calidad de vida en todos los aspectos. En el laboral, les dificulta mucho su quehacer. “He tenido pacientes del área médica que deben ocupar guantes, y debido a su hiperhidrosis palmar se les imposibilitan muchas de sus tareas. Otros, que tienen trabajo en oficinas, tienen muchísimas dificultades, como con el uso de computadores, lectores digitales de huellas y otros aparatos tecnológicos. Muchos de los estudiantes aquejados por esta enfermedad deben usar un papel bajo la mano al escribir, pues de no usarlo, la hoja se les arruga”, aseguró Benavides.

El médico cirujano agregó que quienes sufren esta enfermedad también tienen repercusiones psicológicas, tales como: aislamiento, inseguridad social, dejan de participar en actividades que habitualmente debieran desarrollar, tienen dificultades para encontrar pareja y no progresan en sus trabajos y no asumen nuevos desafíos.

Tratamientos médicos y quirúrgicos

“Los casos leves o moderados de hiperhidrosis son candidatos a tratamientos médicos, como desodorantes especiales que contienen aluminio, la iontoforesis, que consiste en la aplicación de corriente galvánica, para intentar bloquear las glándulas sudoríparas, principalmente aplicada en los casos de hiperhidrosis palmar, y el bótox, por definición un tratamiento con resultados transitorios, que se aplica cada seis u ocho meses”, afirmó el facultativo.

Respecto al tratamiento quirúrgico, Benavides nos explica que este se denomina Simpatectomía videotoracoscópica, cirugía que tiene una respuesta inmediata, despertando el paciente en el posoperatorio inmediato con las zonas sin sudor luego de la intervención.

“En la hiperhidrosis palmar, esta es efectiva en un 98% de los pacientes los que se manteinen de por vida sin sudoración excesiva. En la axilar el rendimiento es de alrededor de un 94%. En la hiperhidrosis craneofacial, a los cinco años, alrededor de un 80% de los pacientes sometidos a una simpatectomía siguen sin sudoración”, indicó el cirujano de Nueva Clínica Cordillera.

En cuanto a la intervención, el Dr. Benavides señaló que “la Simpatectomía videotoracoscópica es una intervención que tiene una duración de 45 minutos a una hora, en la que se realizan dos incisiones a cada lado del tórax, de cinco milímetros cada una. Por una de estas incisiones introducimos la cámara de video, mientras que, por la otra, lo hace un bisturí especial que secciona la cadena simpática, que podemos asimilar a un cable eléctrico que estimula la glándula sudorípara, y así éstas quedan desconectadas del sistema nervioso, sin inervación o “alimentación eléctrica”, por decirlo de una manera sencilla”.

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