Medidas de apoyo a la restricción horaria en adolescentes

Columna de María José Cohen, Psicóloga Clínica y miembro de nuestro staff médico, comenta sobre la restricción horaria en adolescentes. Esta iniciativa se votó en distintas comunas del país y ha tenido aceptación por gran parte de la población. 

Como bien sabemos, la labor de los padres o figuras de apego en la vida de niños y adolescentes es fundamental. La guía que ellos otorgan va definiendo el camino de sus hijos. Por tanto, el contenido y la manera de exponerlo debe ser acorde a cada joven, y para eso es importante adentrarnos en las experiencias y pensamiento de cada uno de ellos: una labor basada en la curiosidad de los padres frente a la vida, ideas y el quehacer cotidiano de sus hijos.

En relación al acuerdo firmado por los alcaldes de diversas municipalidades, en el que establecen un horario límite recomendado para la circulación vial de nuestros adolescentes, es importante que vaya de la mano de diversos programas, talleres y charlas, sobre todo parentales, con el fin de instruir a los padres sobre la mejor forma de acercarse a sus hijos, entenderlos y recién ahí poder guiarlos. No se busca imponer a los adolescentes la medida, sino que el entendimiento con respecto a esta.

Es de vital importancia tomar esta acción de los municipios como una labor educativa, en donde lo fundamental es prestar apoyo y guía en la crianza y habilidad parental que debiese adquirir el adulto responsable, para que así traspase al adolescente un dialogo coherente, actual y cercano sobre las conductas de riesgo, como lo son las drogas y el alcohol, con el fin de dar buenos argumentos en torno a la implementación de la política comunal.

Dicha labor educativa se puede extender también a actividades en donde padres e hijos compartan didácticamente acerca de sus vivencias en torno a las conductas de riesgo y vida misma, a la importancia de ser auténticos y seguros de sí mismo, para que el decir “no” frente al llamado a incurrir en actos riesgosos sea una posibilidad viable para ellos frente a su grupo de pertenencia.

Por último, algo que no hay que perder de vista es la empatía con la que nos enfrentamos a nuestros adolescentes, para que entiendan que la medida no es un castigo, sino una forma de acompañarlos, guiarlos e incluso pasar más tiempo de calidad con ellos durante el horario nocturno en el que no debiesen salir.

Al explicarlo de esta manera, quizás logremos una mejor adherencia a los principios que la sustentan, la que sin duda ayudará con el cumplimiento del horario y la responsabilidad de nuestros adolescentes frente a las ya explicadas conductas de riesgo.

 

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