2.516 corresponden a la Región Metropolitana:

Entre 2020 y 2022 se registraron 5.934 casos graves de bullying en Chile

Comparte esta nota en:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

Los efectos psicológicos y emocionales de la pandemia produjeron un aumento en el bullying entre los menores de edad, poniendo en alerta a padres, madres y apoderados de todo el país. La psicóloga de Nueva Clínica Cordillera, María Jesús Mena, entregó claves de cómo controlar este tipo de casos.

“Tomaremos venganza. Eliminaremos sala por sala, no importa quién. Somos muchos. No intenten salvarse, menos correr. Tus pies no se salvarán a un ametrallamiento. Seremos gentiles, no sentirán dolor. No tengan miedo: solo queremos divertirnos”. La amenaza a realizada por un alumno del Liceo Industrial Benjamín Franklin de Quinta Normal, dejó en evidencia el nivel de violencia entre pares que enfrentan en estos momentos estudiantes de todo Chile.

Un procedimiento de la PDI dio con el autor de esta amenaza, un estudiante de 18 años que iba a ese mismo establecimiento educacional. Pero ¿cuáles fueron las razones de esta persona para realizar tales amenazas que pusieron en alerta a la comunidad? El estudiante dijo estar cansado del constante bullying que sufren él y otros compañeros, y que por eso envió el video al alumnado que él consideraba más problemático.

Este caso de alto impacto para la comunidad escolar, es el reflejo de la situación que viven miles de estudiantes en el país. Entre 2020 y 2022 se registraron 5.934 casos graves de acoso escolar en Chile, donde 2.516 corresponden a la Región Metropolitana, siendo la zona con más casos registrados en el periodo. De acuerdo a la organización Bullying Sin Fronteras, solo en marzo de este año la plataforma recibió 120 denuncias.

La psicóloga de Nueva Clínica Cordillera, María Jesus Mena, señala que efectivamente existe un importante aumento de casos, y los relaciona directamente con la pandemia. “Hemos visto como en las noticias muestran videos que se hacen virales, de estudiantes golpeando e insultando a otro compañero, esto evidencia los altos niveles de agresividad que están presentando los menores, probablemente producto de un estado de estrés sostenido y prolongado en el tiempo generado por el encierro, rutinas y hábitos alterados, falta de sociabilización con pares, abuso de pantallas, etc.”.

Además, explica que “estas situaciones se producen debido a que los niños, niñas y adolescentes estuvieron encerrados casi por dos años, y no interactuaron con la diversidad de compañeros en una sala de clases. El estrés sostenido que generó la pandemia somete al cerebro en un estado de alerta permanente, generando así elevados niveles de cortisol lo que hace que estemos más irritables presentándose problemas físicos y emocionales”.


Tercer país con más casos en Latinoamérica

La organización Bullying Sin Fronteras informó que “Chile se encuentra entre los tres países más afectados, junto a México y Colombia”, en Latinoamérica, subiendo un escalón en el nivel de violencia en niños, niñas y adolescentes en la región.

Aunque la organización aclara que, según su experiencia internacional
“aún estamos a tiempo” de detener esta situación. Lo mismo opina la psicóloga de Nueva Clínica Cordillera. “Con un trabajo multidisciplinario y un compromiso por parte de los colegios, las familias, victima, victimario y espectadores, se podría contribuir de manera positiva en el  sistema educativo”.

“Pero se debe tener claro que nada de esto se dará de la noche a la mañana. Toma su tiempo y el proceso tendrá altas y bajas. Lo primordial es comprender que en la infancia se forman las bases, son las raíces del futuro adolescente, por lo que necesitamos que nuestros niños se críen en ambientes seguros, con cuidadores consistentes, disponibles, que sepan acompañar las diversas vivencias de estrés sin bloquear o sobreproteger la emoción”, señala.

Agrega además que “está en nosotros la responsabilidad interna. Y así poder ser buenos agentes de cambio Pues, “muchas veces los niños, desde pequeños, ven a los padres gritar en el taco, evadir un malestar o gritar por teléfono, esto hace que el niño o niña internalice que esas son las formas de resolver conflictos y deja el dialogo de lado, es por eso que debe ser un trabajo en conjunto”.

“Esto vuelve la tarea de los colegios aún más difícil, ya que se les debe estar recalcando a los apoderados que este desarrollo de resolución de conflictos por medio del ejemplo, que debe ser reforzado en la casa. Esto no es como realizar una tarea de alguna asignatura por dos horas y listo, debe ser algo constante en el tiempo que no debe parar. Así es como crearemos un cambio real, por medio de la concientización”, concluye María Jesús Mena.